Sobre ALMA, una primera mirada

En el llano de Chajnantor ubicado en el Desierto de Atacama, uno de los lugares más secos y altos de la Tierra, una suave “lluvia” está cayendo. Es luz en longitud de onda milimétrica y submilimétrica que viene desde el espacio, un recurso natural, escaso y precioso.

Se sabe que estas ondas vienen cargadas de información sobre nuestros orígenes cósmicos; por ello, personas sedientas de estos conocimientos se han reunido aquí para recogerla, canalizarla y analizarla.

Así nace el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), el radiotelescopio más grande que existe. Su creación se logró gracias al esfuerzo internacional entre Europa (ESO), Norteamérica (NRAO) y Asia del Este (NAOJ), quienes en colaboración con la República de Chile, se asociaron para levantar este observatorio del “Universo Oscuro”.

La luz en estas longitudes de onda milimétrica y submilimétrica proviene de grandes nubes frías en el espacio -a temperaturas sólo unas pocas decenas de grados por encima del cero absoluto (-273ºC) – y de algunas de las galaxias más tempranas y distantes del Universo. Los astrónomos pueden usar dicha luz para estudiar las condiciones químicas y físicas que se dan en estas nubes moleculares, densas regiones de gas y polvo donde están naciendo nuevas estrellas. A menudo, estas regiones del Universo están oscurecidas y permanecen ocultas en el rango visible de la luz, pero brillan con intensidad en la parte milimétrica y submilimétrica del espectro.

Este radiotelescopio está compuesto por 66 antenas de alta precisión, que operan en longitudes de onda de 0,32 a 3,6 mm. Su conjunto principal tiene cincuenta antenas de 12 metros de diámetro cada una, que actúan conjuntamente como un solo telescopio: un interferómetro. Esto se complementa con un conjunto compacto de cuatro antenas de 12 metros de diámetro y doce antenas de 7 metros. Las antenas de ALMA pueden configurarse (distribuirse) de distintas maneras, y las distancias máximas entre antenas pueden oscilar entre los 150 metros y los 16 kilómetros, lo que proporciona a ALMA un potente “zoom” variable, logrando imágenes incluso más nítidas que las del Telescopio Espacial Hubble.

Gracias a esta “lluvia de luz”, ALMA ya está regando profundamente los campos de la astronomía, las 24 horas y los 365 días del año. Los científicos prevén cosechas récord, donde la luz invisible (ondas de radio) acumulada por ALMA será vital para nuestra comprensión del Universo. El propósito central es estudiar la formación de estrellas, las nubes moleculares y el Universo temprano; y así conseguir el principal objetivo: descubrir nuestros orígenes cósmicos.

Este vídeo de 16 minutos presenta la historia de ALMA desde los orígenes del proyecto, varías décadas atrás, hasta sus primeros y recientes descubrimientos científicos. Ilustrado con impresionantes tomas captadas desde helicópteros, la película les invita a un viaje al Llano de Chajnantor, situado a 5.000 metros de altura, donde se encuentra ALMA, en el incomparable entorno del desierto de Atacama, en Chile.
Crédito: ALMA (ESO/NAOJ/NRAO)
Directed by: Lars Lindberg Christensen. Art Direction, Production Design: Martin Kornmesser. Producer: Herbert Zodet. Written by: Nicola Guttridge, Gara Mora-Carillo, Douglas Pierce-Price and Herbert Zodet. 3D Animations and Graphics: Martin Kornmesser and Luis Calçada. Editing: Martin Kornmesser. Cinematography: Herbert Zodet Music: Toomas Erm. Narration: Sara Mendes da Costa. Web and technical support: Mathias André and Raquel Yumi Shida. Proof Reading: Anne Rhodes. Visuals: ESO, ALMA (ESO/NAOJ/NRAO), C. Malin (cristophmalin.com), José Francisco Salgado (josefrancisco.org), B. Tafreshi (twanight.org), NRAO/General Dynamics C4 Systems, NRAO/AUI/NSF, Al Wootten, Y. Beletsky, Nick Risinger (skysurvey.org), S. Guisard (eso.org/~sguisard), NASA/JPL-Caltech/WISE Team, M. Maercker et al, the NASA/ESA Hubble Space Telescope. Executive Producer: Lars Lindberg Christensen.