Este gráfico de la posición de una nova (marcada en rojo) que apareció en el año 1670 fue registrado por el famoso astrónomo Hevelius y fue publicado por la Royal Society de Inglaterra en su revista Philosophical Transactions. Las nuevas observaciones realizadas con ALMA y otros telescopios han revelado que la estrella que vieron los astrónomos europeos no era una nova, sino una raza mucho más rara y violenta de colisión estelar. Fue lo suficientemente espectacular como para ser visto fácilmente a simple vista durante su primer arrebato, pero las huellas que dejó fueron tan débiles que se necesitó un análisis muy cuidadoso usando telescopios submilimétricos antes de que el misterio pudiera finalmente ser descubierto más de 340 años después. Crédito: Royal Society
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