Cuando vemos las galaxias del universo distante, las vemos tal y como eran en su juventud y, por lo tanto, en una época en la que aún habían atravesado pocos episodios de formación de estrellas. Esto las convierte un laboratorio ideal para estudiar las épocas más tempranas de formación estelar. Pero hay que pagar un precio: a menudo están envueltas en polvo, lo cual oscurece y dificulta la correcta interpretación de las observaciones. Crédito: ESO/M. Kornmesser