Investigadores estudian en ALMA efectos de trabajar a gran altitud

17 agosto, 2017

Un equipo internacional de médicos e investigadores realizó un estudio sobre las consecuencias que genera el trabajo a gran altura geográfica, donde el cuerpo es sometido a un déficit de oxígeno, una condición médica conocida como hipoxia, en el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA). La altitud extrema del observatorio, de 2.900 metros sobre el nivel del mar para el Centro de Apoyo a las Operaciones (OSF, por su sigla en inglés) y de 5.000 metros de altitud para el Sitio de Operaciones de las Antenas (AOS, por su sigla en inglés), lo convierte en un laboratorio natural para este tipo de investigaciones, que son de gran utilidad tanto para ALMA como para otras faenas en altura. Los primeros resultados de estos estudios están siendo expuestos a la comunidad científica en congresos (ver posters) y pronto serán publicados.

Expertos canadienses, suizos y chilenos se han reunido en ALMA en tres oportunidades desde 2014 en adelante, para examinar a los trabajadores que se presentaron como voluntarios para este estudio, dividiendo a quienes padecen enfermedades crónicas (hipertensión, obesidad, etc.) de los trabajadores sanos, a fin de comparar y comprender los efectos de la hipoxia. Los médicos evaluaron sus capacidades cognitivas, la calidad del sueño, el control de la respiración, el flujo sanguíneo cerebral y los cambios hemodinámicos entre el corazón y los pulmones.

Para el Dr. Marc Poulin de la Universidad de Calgary, Canadá, y parte de este estudio, “las condiciones de trabajo en ALMA son ideales para nuestra investigación, ya que el observatorio cuenta con una infraestructura de alto estándar a la vez de ser un verdadero laboratorio natural debido a su gran altura geográfica”.

Un equipo internacional de médicos e investigadores realizó un estudio sobre las consecuencias que genera el trabajo a gran altura geográfica, donde el cuerpo es sometido a un déficit de oxígeno, una condición médica conocida como hipoxia, en ALMA. La altitud extrema del observatorio, de 2.900 metros sobre el nivel del mar para el OSF y de 5.000 metros de altitud para el AOS, lo convierte en un laboratorio natural para este tipo de investigaciones, que son de gran utilidad tanto para ALMA como para otras faenas en altura. Crédito: Iván López – ALMA (NRAO/NAOJ/ESO)

La mayor parte de los trabajadores del observatorio vive en ciudades ubicadas a baja altitud y, en turnos de 8×6 días (8 de trabajo y 6 días libres). En su mayoría, se desplazan a trabajar a los 2.900 metros de altitud donde se encuentra el OSF. Allí está el campamento donde duermen, y los laboratorios, talleres, oficinas y sala de control de antenas donde trabajan. Algunos de ellos deben subir a realizar trabajos específicos en el AOS, ubicado a 5.000 metros, donde están las antenas y el correlacionador que sincroniza sus señales. De allí que parte del personal se vea sometido a hipoxia intermitente.

El objetivo de esta investigación es entender los efectos a largo plazo en el rendimiento, salud y seguridad de los trabajadores ante la exposición continua o intermitente a la hipoxia. Así se podrán optimizar los tratamientos que ayuden a los trabajadores a operar en altura geográfica o crear nuevos procedimientos a partir de los aprendizajes obtenidos de este estudio en desarrollo.

Un equipo internacional de médicos e investigadores realizó un estudio sobre las consecuencias que genera el trabajo a gran altura geográfica, donde el cuerpo es sometido a un déficit de oxígeno, una condición médica conocida como hipoxia, en ALMA. La altitud extrema del observatorio, de 2.900 metros sobre el nivel del mar para el OSF y de 5.000 metros de altitud para el AOS, lo convierte en un laboratorio natural para este tipo de investigaciones, que son de gran utilidad tanto para ALMA como para otras faenas en altura. Crédito: Iván López – ALMA (NRAO/NAOJ/ESO)

“Estamos muy contentos de que se haga este estudio ya que otorga una base de datos objetiva de los efectos de la hipoxia en los trabajadores y permite adaptar el programa de prevención de riesgo a las condiciones reales, para así mejorar la calidad de vida de todo el personal”, indica Iván López, Gerente de Prevención de Riesgo, Medioambiente, Salud y Seguridad de ALMA.

Un equipo internacional de médicos e investigadores realizó un estudio sobre las consecuencias que genera el trabajo a gran altura geográfica, donde el cuerpo es sometido a un déficit de oxígeno, una condición médica conocida como hipoxia, en ALMA. La altitud extrema del observatorio, de 2.900 metros sobre el nivel del mar para el OSF y de 5.000 metros de altitud para el AOS, lo convierte en un laboratorio natural para este tipo de investigaciones, que son de gran utilidad tanto para ALMA como para otras faenas en altura. Crédito: Iván López – ALMA (NRAO/NAOJ/ESO)

Los primeros resultados de estos estudios sugieren que la exposición intermitente y/o regular a altura geográfica tendría un efecto negativo en la capacidad de vigilancia sicomotora con especial énfasis en aquellas personas con tareas que requieren un alto nivel de alerta, como en la minería, los observatorios astronómicos y los atletas.

Estos estudios también indicarían una alteración en la calidad de sueño de los trabajadores, aunque la aclimatación reduciría estos efectos conforme pasan los días expuestos a la altura. Las capacidades cognitivas también se verían afectadas con la exposición a alturas extremas (5.050 metros sobre el nivel del mar), especialmente la capacidad de atención y en mucho menor medida, la capacidad ejecutiva. Estos efectos se revertirían parcialmente al pasar de los días conforme mejora la aclimatación.

Un equipo internacional de médicos e investigadores realizó un estudio sobre las consecuencias que genera el trabajo a gran altura geográfica, donde el cuerpo es sometido a un déficit de oxígeno, una condición médica conocida como hipoxia, en ALMA. La altitud extrema del observatorio, de 2.900 metros sobre el nivel del mar para el OSF y de 5.000 metros de altitud para el AOS, lo convierte en un laboratorio natural para este tipo de investigaciones, que son de gran utilidad tanto para ALMA como para otras faenas en altura. Crédito: Iván López – ALMA (NRAO/NAOJ/ESO)

Dentro de las medidas adoptadas por ALMA para disminuir los efectos de la hipoxia está el uso obligatorio de oxígeno medico portátil para todos los trabajadores que realizan tareas sobre los 3000 m.s.n.m, la oxigenación permanente del edifico técnico ubicado sobre los 5000 m.s.n.m. y un constante monitoreo en terreno por parte del equipo médico del observatorio. Además, se están desarrollando nuevas estrategias que incluyen el manejo de una dieta especial y un programa de ejercicios físicos.

Enlaces (en inglés)