Camión de aprovisionamiento criogénico llega al observatorio ALMA

2 septiembre, 2011

Una pionera tecnología de aprovisionamiento a gran altitud acaba de llegar a Chile para transportar materiales hasta los telescopios que forman el complejo astronómico más grande del mundo, el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA).

Aunque pudiese asemejarse a un camión de abastecimiento aéreo, este vehículo está diseñado para transportar algo bastante más delicado que cenas para aviones. Cada una de las gigantes antenas de ALMA contiene receptores o detectores altamente sensibles y súper conductivos que son enfriados criogénicamente hasta los – 269 grados Celsius (4 grados sobre cero absoluto). Hasta ahora, revisar estos detectores ha implicado mover la antena completa, que pesa unas 100 toneladas, desde el sitio de observación ubicado a los 5.000 metros en el llano de Chajnantor hasta las instalaciones de apoyo que están a 2.900 metros.

El llamado Vehículo de Servicios del Front End (FESV, en su sigla en inglés), es un camión fabricado a la medida, con todo el equipamiento necesario para transportar estos delicados sistemas de detección sin tener que retirar la antena desde Chajnantor. El camión sube verticalmente su cabina de carga 6 metros, utilizando un elevador de tijera para alinearla con la cabina del receptor de las antenas, en forma similar a los camiones abastecedores de los aeropuertos, que suben a la altura de la puerta de los aviones.

“El envío del FESV por parte de nuestros socios en Taiwán es clave para el observatorio porque reducirá los tiempos de interrupción de las observaciones, mejorará las condiciones de seguridad y la eficiencia de las tareas de mantenimiento, y reducirá la huella de carbono de ALMA”, señala el Dr. Mark McKinnon, gerente de proyecto por la parte norteamericana de ALMA, desde las oficinas centrales del Observatorio Radioastronómico Nacional (NRAO) de Estados Unidos.

Una vez terminado, ALMA será un conjunto de 66 antenas de alta precisión, que captarán ondas milimétricas en un área de 16 kilómetros. Estas antenas, construidas por los socios de ALMA en Norteamérica, Asia del Este y Europa, funcionarán como un único telescopio gigante que permitirá realizar nuevos descubrimientos sobre los orígenes del Universo, captando detalles inéditos de las primeras estrellas y galaxias, permitiendo estudiar el centro de la Vía Láctea y generar imágenes directas de planetas en formación.